SENCILLAMENTE

Sencillamente
Sentada en la vida
El viento movía desesperadamente los cabellos,
Observaba el horizonte
La inmensidad del ser le cubría los párpados de la existencia
Sus venas latían
Latían al ritmo de los astros
El silencio de aquella noche
La cubría eternamente
En los recobijos de aquel riachuelo
Podían escuchar las risas lejanas de aquellos seres,
Invisibles a la razón

Caracoles se enredaban entre sus dedos
La arena le rozaba el vientre
Que iluminado
Parecía sonreír en aquella noche
Aunque sus miedos resonaban
Ella dejaba pasarlos,
Los dejaba, sencillamente,
Acostados debajo de las piedras

Cuando intentaba levantarse
Sentía el gran peso de aquel inmenso y maravilloso cielo
Las estrellas le punzaban el conocimiento
Y, sola, sencillamente sola,
En aquella inmensidad,
Por única vez aprendió
A ser una pequeña hormiga
En una eterna oscuridad

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