Bujías del tiempo
Acostados en el regazo infinito de la indiferencia
Acariciándose sin reconocerse
Eran cuerpos extraños, hablaban lenguas distintas
Las miradas se cruzaban pero había algo,
Algo hacia que no se detuvieran,
Se esquivaban
Se perdían en la nada
Las manos llenas al entrar
Vacías y silenciosas al salir
Esas que alguna vez forjaron su dulce néctar
Que por las madrugadas
Se encargaban
De recorrer y circundar su figura
Esta ves, solo vacíos
Pero
No reclamaban,
Sencillamente
Solo sencillamente,
Aceptaban la verdad
Ya no era cuestión de forzar
Ya no había contradicciones
Era la verdad la que desenmascaraba la vista
Y aquella tarde,
En medio de fuegos verdes
Encendidos y multiplicados
Permitieron que aquel momento fuese grato
Aceptando solo la verdad
Ambos comprendieron,
Aceptándose a si mismos
A amarse con distancia
Acariciándose sin reconocerse
Eran cuerpos extraños, hablaban lenguas distintas
Las miradas se cruzaban pero había algo,
Algo hacia que no se detuvieran,
Se esquivaban
Se perdían en la nada
Las manos llenas al entrar
Vacías y silenciosas al salir
Esas que alguna vez forjaron su dulce néctar
Que por las madrugadas
Se encargaban
De recorrer y circundar su figura
Esta ves, solo vacíos
Pero
No reclamaban,
Sencillamente
Solo sencillamente,
Aceptaban la verdad
Ya no era cuestión de forzar
Ya no había contradicciones
Era la verdad la que desenmascaraba la vista
Y aquella tarde,
En medio de fuegos verdes
Encendidos y multiplicados
Permitieron que aquel momento fuese grato
Aceptando solo la verdad
Ambos comprendieron,
Aceptándose a si mismos
A amarse con distancia
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