Escalinatas de la indiferencia
En las sacristías,
Aquellas voces del olvido,
Aquellas manos de duendes
Aquellos ojos del sufrimiento
No tienen lugar en la semana santa
Las manos vacías,
Las ilusiones perdidas
Los estómagos desiertos,
Oyen desde las escalinatas
De aquella catedral de oro
La santa misa
Se hace la hora de concluir,
Cada uno marcha para su hogar
Ellos los detienen,
Pero la indiferencia es tan grande
El abismo tan infinito
Que todos siguen
Ellos no se marchan, ni siguen
No caminan, solo observan
Aquellas manos llenas
Y su futuro en los hombros
Del olvido
La espera en la escalera se hace eterna
No hay migajas para estas fiestas
Ni para mañana ni para pasado
No hay manos con caricias
Solo capaz algún basural,
Restos de los grandes
De aquel palacio
De palabras vacías
Les sirvan a caso
Para poder albergar
Su inocente necesidad primaria
Aquellas voces del olvido,
Aquellas manos de duendes
Aquellos ojos del sufrimiento
No tienen lugar en la semana santa
Las manos vacías,
Las ilusiones perdidas
Los estómagos desiertos,
Oyen desde las escalinatas
De aquella catedral de oro
La santa misa
Se hace la hora de concluir,
Cada uno marcha para su hogar
Ellos los detienen,
Pero la indiferencia es tan grande
El abismo tan infinito
Que todos siguen
Ellos no se marchan, ni siguen
No caminan, solo observan
Aquellas manos llenas
Y su futuro en los hombros
Del olvido
La espera en la escalera se hace eterna
No hay migajas para estas fiestas
Ni para mañana ni para pasado
No hay manos con caricias
Solo capaz algún basural,
Restos de los grandes
De aquel palacio
De palabras vacías
Les sirvan a caso
Para poder albergar
Su inocente necesidad primaria
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